Abundan las copas sobre mi almohada,
las rosas en el corral y las aves bajo las ramas
rebosan las ideas de Kali sobre mi mente,
y el ruido se enmarca tiñendo de purpura mis pies.
Las llamas consumen el tranquilo oleaje sobre la arena
quemando mis manos, mis labios.
Cenizas soy, cenizas quedan, y el taciturno vaivén del mar se desenreda.
Aquella honra que cargaba se muere de manera insólita,
soy un relieve agotado por la lluvia,
y un cuerpo desgastado por la vida dura
Sueños son, sueños… Sueños de colores que se rompen.
SE ROMPEN.
Quiebran noche, estrellas, e ideas.
La sal de la lluvia decolora la tierra,
los ríos se tiñen de rojo con la carne de los muertos
y sólo queda ese adiós tras la ventana, todo lo que fue
lo que no soy y no seré… ese sueño que nunca se realizó,
un simple fragmento de tierra que se marchitó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario