martes, 17 de mayo de 2011


Qué tanto dolor se oculta tras las venas,

la basura la vemos en los ojos ajenos, no en los propios

y las palabras se estremecen como ríos de lágrimas,

un largo caudal desde tu faz hasta tus pies.

Larga es la espera cuando soñamos, y no luchamos,

no sólo los astros delimitan lo que somos.

Sólo los poetas y los locos vemos estrofas en el aire,

los músicos las notas como colores,

y los autistas el amor como un reproche.

Ni soy poeta, pero veo los versos en el aire,

ni soy músico y veo los colores que bailan con Chopin,

no soy autista, tus reproches son lo que me mantienen viva,

con energía y coherencia, pero más que eso, lo que me mantiene aquí

es el sol que brilla, la tierra que piso,

las plantas que cuido, esa natura que amo,

y ante todo el esplendor de cada amanecer, porque siempre llega,

como la brisa que viene del oriente, y roza mis mejillas con ese olor inconfundible a océano.

Ahora marco mis pies en los árboles, delineo las auroras con mis dedos,

y sonrío cada día con más alegría, porque espero el fin, el fin de esta vida

para llegar a una nueva, al renacer de las almas y conciencias, con corazón

y mente entregados al amor de la vida, al amor a natura, y mi amor a ti.

Soy un vago, peregrino, y desastroso, pero vivo,

vivo cada día porque aun me queda mucho por vivir

camino con la frente en alto, sonriendo al ayer, detallando y construyendo mi futuro con mis manos, y mi voz,

me hago escuchar a los cuatro vientos con mi canción al sol.

Sol que ayuno en mi camino, y luna que mato en mis delirios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario