El perfecto sabor, sí, ese sabor del café por la mañana
el éxtasis contemplado en un cuerpo pulcro, agraciado y completo;
de colinas blancas como la nieve, ocultas en un faldón.
De una profunda mirada, obscura y penetrante
El aroma de un grano un grano de café al fuego…
El rosa carmín de los perfectamente delineados labios
Bajo la sombra de una larga cabellera quebradiza.
Ese sabor penetrante de una noche de invierno,
tras el café de sus ropajes, de sus disfraces…
Entre los cafetales eternos, de pies descalzos
y pequeñas constelaciones regadas en el cuerpo.
Día a día el cuerpo dulce de un alma errante
Vagando por los cafetales.
La mirada inocente de una bella dama, que camina
Bajo el sabor amargo de un café por la mañana.
Al reencarnecer de su piel al fuego
inundando todo el cielo al atardecer.
En las colinas negras que se enmarcan sobre tu cabello
Amo el sabor de las estrellas cantando al alba
rociando de un sutil rojo carmín tus labios
y con ellos los muros de cada lado al cafetal.
Dentro de cada hora frente a la chimenea mientras te amo
Puedo oler tu esencia atándome a ella
como cada mañana al despertar entre tus brazos…
y al pasar las horas dentro el lago entregarte mi vida…
en una taza, una taza de pasión entregada a las horas
y un mañana regado de el ahora.
Solo para reencarnecer cada día sobre tus labios,
con ese amargo y dulce sabor del café.
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