martes, 18 de enero de 2011

Tras la ventana.




Durante la noche eterna el respaldo a las velas carece de mayor sentido

se encuentra absorto e ignoto correspondiente a mis versos.

El sol que encandece se encuentra lejos de la noche y deleita sus juncos.

Dentro de la muchedumbre se encuentra aquel que sin menor reproche llora,

el suspiro elevado que yace entre tus pechos se ve oculto en tus caricias

y aquella lagrima que delineaba el contorno de tu cuerpo se extinguió,

desapareció entre tus pies y se encontró con la tierra pura y dura,

entregado a un huérfano rezagos occisos del ayer, denigrantes veleros del ahora.

Aquel regazo que se encarneció durante la batalla y se fundió en la penumbra,

el declive que se delineo durante la perpendicular pared de mis palabras

que corrían en un sentido vertical, estupefaciente y omiso a las reglas de la ortodoxa lengua,

se ven manchadas las estrellas de un color violeta, un olor a sangre

y una sed de venganza, de olvido y resguardo.

Puede que ayer soñara contigo, puede que te amara y que hoy te odiara.

Pero solo puedo decidir y admitir que durante las horas de mi vida

se verá el sol oculto tras las rendijas de la habitación,

y mientras los rosales que se extienden en la cama me atarán a ella,

me despegaran de mi carne y liberaran aquella alma que tus besos dejaron ahogada

liberaran mis cinco sentidos y volaré lejos, donde tu amor será el ayer.

En las puertas de Babel se abrirán los estigmas de mi pecho y sonreiré

mientras mis sueños se convierten en mi futuro a tu lado, donde el gris del cielo sonríe

Volaré a tu lado por mi mañana y enredaré en mi cabello tus palabras,

pintaré la aurora con tu esencia y hoy por hoy terminaré dentro de la cama

para despertar mañana.

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